Presente inaccesible (sobre Juan Carlos Batista)

Juan Carlos Batista - ARTIZAR

El artista Juan Carlos Batista hace de nuevo de la Galería Artizar su casa. Después de algunos años un conjunto de esculturas y fotografías componen esta propuesta bajo el título El cronista bipolar. El creador genera un espacio donde concurren elementos de fascinación y obsesión por el objeto en desuso y erotizado, un guiño a una forma de sublimación erótico/romántica. En esta exposición aparecen las manías o delirios agitados del artista con elementos que podríamos tildar de pop, como son los peluches y juguetes, elementos ahora representados como objetos fetichistas. Se trata de una imaginería influida por lo kistch junto a mecanismos formales clásicos; una apoteosis de sensualidad hecha piel de peluche bajo una constante sensación de irrealidad patológica.

Juan Carlos Batista - ARTIZAR 2

En sus anteriores fotografías la guerra era tenida como un estado de excepción que informaba sobre la naturaleza humana pero obviando la silueta del sujeto. Ahora el artista utiliza esa misma fórmula pero contraponiéndolo moralmente al placer de la decadencia visual que estas imágenes suscitan. En esta ocasión la fotografía parece derretirse y produce en el espectador un goce en ocasiones malicioso y en otras, inocente.

Batista no es un artista romántico ni clásico, pero utiliza elementos de éstas dos estéticas. En sus fotografías falta el sujeto romántico doliente que ha quedado diluido entre elementos que provienen del paisajismo clásico. El artista cuestiona las reglas de cualquier estética y en lugar de diseñar una portada típica del erotismo romántico o de la inocencia clásica, cubre por completo las figuras de juguete de una espesa capa de maquillaje de poliéster –una sexualidad detenida- en un auténtico “quiéreme si te atreves” en el que éstas morirán de realidad en medio de una atmósfera melancólica, en lo alto de las copas de esos árboles. En estas esculturas el artista no sólo no deja la madera, sino que la fusiona con el resto de elementos en una aleación robusta e invisible; una cortina de nitidez visual que tapa la bruma que hay detrás del significado de lo que es cada elemento, cada cosa.

Juan Carlos Batista - ARTIZAR 3El cronista bipolar valida brutalmente lo oscuro y lo radiante de la guerra, del paisaje y de la mente. Cuenta conflictos con esa aura de historicidad que mueven a la compasión, a la identificación y a la comicidad. El Hombre de Batista se ha despegado de las copas de los árboles y se ha convertido en personificación de seres inanimados, que chorrean a través del desecho del objeto-juguete que termina siendo indiferente para el resto del mundo. Esta historia es una reformulación de la pregunta universal ¿qué es real?, ¿la idea o el objeto?, ¿qué permanece? Lo seguro de esta maquinación es que el presente siempre será inalcanzable, lo único que tiene sentido es habitar tras el parapeto que supone el objeto.El Hombre de Batista se pierde en un bosque oscuro, denso y amenazante, para encontrarse con extrañas fusiones de criaturas, sombras, árboles; ramas como roedores, osos como arbustos, el conejo blanco colgado. Blanco, negro, madera, poliéster, fotografía, decalcomanía, el proyecto de Batista es inmenso en imaginería y denso en contenidos. Existen aquí referencias al amor sensual, a la carne disecada, a la pérdida de la inocencia de la infancia y al brote de yemas de carnalidad. Ese Hombre vive inmerso en una lucha cuerpo a cuerpo radical y sexual, una ansia que nunca se calma. En las copas de lo árboles la reyerta de Batista en ocasiones está protagonizada por animales de peluche suicidas.

Dalia de la Rosa

Juan Carlos Batista - ARTIZAR 02